Lingerie

Lingerie
2012
Corsé de satén y encaje negro, hilo dorado, huesos de ave, acuarelas roja y blanca y material plástico transparente
Vitrina de 80x50x20 realizada en DM con cristales a ambos lados. Iluminación interna con leds

Lingerie pieza final

Además de decirnos si las personas son de sexo masculino o femenino, la ropa nos puede decir si les interesa el sexo, y si es así qué tipo de sexo les interesa. Por supuesto, esta información puede ir más o menos disfrazada. (Lurie, 1994: 259)

A lo largo de la historia, la vestimenta ha desempeñado distintas funciones entre las que se encuentran su uso cómo cimentador de género. Concretamente el diseño de la ropa interior femenina supone hoy día un recordatorio constante de lo que la mujer ha de ofrecer a través de su cuerpo, obligándola, por definición, a ser sexy y sugerente, y a responder a unos cánones de belleza predeterminados.

Es obvio que la ropa interior femenina, al menos en las sociedades occidentalizadas, está destinada a mostrar una imagen de mujer sensual, sexual, exuberante y un largo etcétera de adjetivos que ¨debemos¨ cumplir para con nuestra sociedad y con los roles que ésta nos marca. De esta realidad se extrae la posibilidad de dar la vuelta a las tornas y evidenciar algunos aspectos considerados socialmente íntimos y ¨desagradables¨, que las mujeres no hemos de ocultar, pero tampoco compartir, cómo son la menstruación o la lactancia. 

En Lingerie, la sangre de la braga evidencia la menstruación, descubre el sexo y recuerda hechos en los que existen sangrados; los huesos del corset remiten a la función primera del corsé: la opresión de las costillas y la leche del sujetador alude a la lactancia.

 

 

 



LURIE, Alison. (1994). El lenguaje de la moda: una interpretación de las modas de vestir. Barcelona : Paidós Ibérica.